miércoles, 27 de mayo de 2015

Ego valeo si vales bene est.

Me he marchado hace unas semanas y no puedo volver. Aquí estoy mucho mejor. Hay una paz increíble. Está todo oscuro, no se oye absolutamente nada, y puedo respirar con tranquilidad.
Pero no estés triste, en el fondo sabes que siempre estaré contigo. No llores, te prometo que estoy bien. Y por favor, sonríe aunque no quieras.

Tal vez no me fui en el mejor momento, pero sabías que lo estaba pasando mal, que todo se me venía encima, y que no podría soportarlo por mucho tiempo más.

Créeme, esto ha sido lo mejor, aunque echo de menos tocar tu piel y sentir tu perfume, pero recuerda, estaré dentro de ti siempre. Siempre.

Ya no.

Me enciendes y me apagas, como si quisieras fumarme pero sabiendo que no debes. 
Día tras día me buscas en tus ruinas, en medio de mil escombros, pensando que quizá estoy por ahí escondida, entre las piedras de tu templo. 


Y no, no estoy, no estaré nunca más, pero sí que estuve. 
Estuve en ti toda la vida hasta que me descubriste y sonreíste, pero ya no. 


Ya no sonríes, pero me buscas. 
Ya no me fumas, pero tienes mono. 
Ya no estoy, pero estuve.