lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Qué es la belleza?

Muchísima gente dice que una persona es bella refiriéndose a su físico, cuando en realidad la gran belleza de las personas está dentro, y por desgracia, es en lo que menos se fijan las personas. 
"¿De qué sirve que sea buena persona si es feísim@?" Es lo que dicen muchos, y prefieren estar con una persona que sea atractiva físicamente y a la vez horrible por dentro. Esto es lo que llamamos sociedad, y definitivamente tengo que decir que a mí, principalmente, la sociedad me da ASCO.

viernes, 6 de septiembre de 2013

No tengo nada más que decir.

He perdido los papeles y la cabeza, me he follado a la envida y me he tirado al mismo orgullo, he creado mil problemas y he acomplejado a la tristeza, he hecho llorar de pena y de alegría, la he cagado porque humana soy, porque tengo el pelo rubio y porque tenía ganas.

Me hiciste perder el rumbo.

Cuando te das cuenta de que algo ya no tiene remedio, es cómo si toda tu vida cambiara, dejas de luchar por eso que sabes que no vas a conseguir nunca, pero que nunca olvidarás.

domingo, 21 de julio de 2013

Adiós.

A veces es mejor acabar el cuento y decir adiós.
Hacer las maletas, tragarse el orgullo, limpiar la mierda y no engañar al corazón. En ocasiones es mejor morderse la lengua y las malas palabras, hay que pensar en el otro y a quien estás haciendo daño. A veces es mejor decir hasta siempre que un ya nos veremos.

domingo, 7 de julio de 2013

¿Cuánto costaría comprar tu amor?

El amor no se compra, se consigue día a día haciendo cosas por esa persona, detalles, simples detalles, cuanto más pequeños, mejor, la más mínima cosa puede hacer sentir a alguien la persona más especial del mundo. No valen las cosas materiales, no, nunca te intentes ganar el amor de una persona regalandole cosas, lo estás haciendo mal, solo dale tu cariño, tu comprensión, tu tiempo... y notarás los efectos positivos que esto conlleva.

martes, 25 de junio de 2013

Amor escondido, amor muerto.

Tristeza. Tristeza y tristeza. Tres tristes tigres y no me acuerdo o no quiero acordarme de más. Puñaladas traperas, a la espalda, invisibles, a pecho abierto. Lágrimas ardiendo a treinta grados bajo cero. Papeles arrugados, entachonados, envuelven la habitación. Una pequeña flor en algún rincón de las polvorientas estanterías. Brillo en el fondo del cuaderno al que arrancaron sus hojas. Trenzas en el pelo con ánimo de no separar nunca sus mechones. Pestañas arrancadas para tener una pizca de esperanza al pedir docenas de deseos. Una pistola y una caja de pastillas en el suelo. Dos cuerpos desnudos, abrazados, en una esquina doblados. En la cabeza de ella una bala. Y en la de él... En la de él solo estaba ella.

lunes, 22 de abril de 2013

Cambiar.


¿Sabes todo lo que supone esa palabra? Supone que no me aceptas tal y como soy, supone que necesitas algo más de mí, supone que no soy suficiente, supone que tengo que modificar mi forma de ser, mi forma de actuar contigo. ¿Por qué?... ¿Por qué cuánto más te esfuerzas en darle lo mejor a una persona peor acaba?
Creí que lo estaba haciendo bien, que me necesitabas o que al menos tenía un lugar ahí escondidito en tu corazón, aunque fuera una esquinita de nada, ¿sabes a lo que me refiero? A esa sensación de que de repente te sientes alguien en la vida de una persona y te das cuenta de que ni siquiera le gusta cómo eres...


lunes, 1 de abril de 2013

Vivir, sentir, morir, existir.


Presente ausente.
La suma de uno más uno, más uno, más uno, con los años da 10.
Estar sin estar.
Hablar sin responder, con la sapiencia que se esta escuchando,
que las palabras no quedan en la nada.
Un limbo misterioso, un espacio atemporal,
una línea entre el aquí y el allá,
que simplemente se describe como un más allá.

Mármol y cincel letra por letra.
Placas, formas y diseños.
Qué más da.
Si no se está.

Una semana exactamente igual, pero totalmente diferente.
Cronograma, cuenta regresiva, las aspas del reloj, todo en tiempo real.
Todo es igual, pero es distinto.
Todo cambió, pero está igual.
¿Qué es lo que permanece constante?
Si la constancia dejó de estar.

Si el ayer se hace hoy,
y probablemente, será el hoy y el ayer,
quienes vuelvan como siempre,
como cada septiembre, al mañana.

No lo puedo preveer,
pero soy consciente de que tampoco lo puedo contener.
No lo llamo, pero tampoco le niego el paso.
El algo que en medio del todo, entre el mucho y el poco,
no tiene espacio en el olvido.

Lo que llega, llega, cuando tiene que llegar.
No antes.
No después.
Llega sin una explicación, al menos,
no una entendible en ese momento o quizá nunca,
pero llega por una razón.
¿Cuál? No la se, aún no dispongo de una base de datos que satisfaga la necesidad de conocimiento de la humanidad, en todo caso no quiero ser albacea de tanto poder.

Solo quiero.
Ser.
Estar.
Entrar.

Y sí, ya lo sé también, ya soy, ya estoy, ya entré.
Pero hoy no se trata de mí.
Hoy estoy en el ayer, hasta que llegue mañana,
para volver al hoy, dejando de lado el ayer,
hasta un nuevo septiembre.

miércoles, 20 de marzo de 2013

No solo nos derrumbamos nosotros.

Una pared puede soportar muchos golpes, pero llega un momento que de tantos que son, se debilita y cede. Las personas funcionamos de la misma manera, podemos soportar muchos golpes, pero llega un momento en el que nos derrumbamos y no vemos la salida, un momento en el que todo en nuestra mente de nubla, se emborrona.
Para poder aguantar cada golpe, se refuerza la pared con cemento o cosa similar, pero nosotros no usamos ese tipo de ayuda, sino que nos apoyamos en otra persona, una persona que está dispuesta a ayudarte en cualquier momento. Pero, ¿qué pasa si no tenemos a esa persona?


Hay algo que deberías saber.

No te enteras de que me encanta que me acaricies, de que me encanta que me toques el pelo, dormirme encima de ti, sentirte a mi lado, que me abraces y nunca me sueltes, que me digas palabras bonitas que puedan sacarme una sonrisa, que me mires a los ojos y me digas que me quieres, que sonrías sin ningún motivo, que lo único que hablen sean las miradas, que me repitas constantemente aquellas cosas que me hacen sonreír, que me des esos besos que encierran un montón de sentimientos y pasiones, sentir tus cálidas manos pasear sobre mi cuerpo, fundirme contigo por momentos. No te enteras de que todo eso es lo que quiero de ti y que no me importa lo demás, que si no lo tengo me falta algo. Quiero hartarme de todo eso, hartarme pero nunca decir basta.