sábado, 1 de febrero de 2014

sábado, 4 de enero de 2014

Mi realidad no me abandona.

Necesito cuatro días de soledad, cuatro días para aclararme, para saber qué hacer respecto a todo. No tengo claro, en verdad, ni si quiero pensar, solo sé que lo necesito y punto. Y ahora, simplemente escribo lo que se me viene a la mente, sí, eso. Tal vez esto no tenga sentido, que me pare a leerlo y no lo entienda, pero me da igual, ¿qué tiene de malo escribir? Que yo sepa, NADA. Solo quiero decir que echo de menos ser como antes, esa niña tonta que no paraba de reír, que se pasaba el día con una sonrisa en la cara y que sabía controlar sus problemas. Eso ha quedado atrás, las risas, y han llegado los llantos, apoderándose de mí. Llantos incallables, que me ahogan como si estuviera en un pozo sin poder salir, sin una cuerda o unas escaleras que me dieran la libertad y la calma que busco. Todo es oscuro, no hay luz, ni una pizca, ni una pequeña luciérnaga se acerca, como si yo estuviera recubierta de insecticida. Nada, no hay nada. Y doy pasos de gigante hacia un callejón sin salida, en el que me esperan simplemente cosas desagradables, y si tengo contacto con ellas no habrá vuelta atrás.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Para todos los públicos.

Voy que te perdí de vista 
detrás de tu pista 
y por si acaso 
desaceleraré el paso 
para comprender primero 
lo que estoy buscando sin parar. 

Salgo por cambiar el ritmo 
fuera de mi mismo 
a ver qué pasa 
por fuera de esta carcasa. 
Me convierto en algo incierto, 
cántaro o diablo. ¿Qué más da? 

Cántaro a la fuente bienvenido. 
Me marchó y mi suerte maldigo. 
Yo quisiera estar siempre contigo. 
Me rompo en mitad del camino. 

Quiero ser como una mula, 
terco en mi más pura voluntad. 
Mi voluntad. 

lunes, 14 de octubre de 2013

O de odio.

Porque a veces me creo valiente, y me olvido de mi sensibilidad, es como si saltara por la terraza olvidando que no sé volar... que los demás me conozcan mejor que yo... me debería molestar.

lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Qué es la belleza?

Muchísima gente dice que una persona es bella refiriéndose a su físico, cuando en realidad la gran belleza de las personas está dentro, y por desgracia, es en lo que menos se fijan las personas. 
"¿De qué sirve que sea buena persona si es feísim@?" Es lo que dicen muchos, y prefieren estar con una persona que sea atractiva físicamente y a la vez horrible por dentro. Esto es lo que llamamos sociedad, y definitivamente tengo que decir que a mí, principalmente, la sociedad me da ASCO.

viernes, 6 de septiembre de 2013

No tengo nada más que decir.

He perdido los papeles y la cabeza, me he follado a la envida y me he tirado al mismo orgullo, he creado mil problemas y he acomplejado a la tristeza, he hecho llorar de pena y de alegría, la he cagado porque humana soy, porque tengo el pelo rubio y porque tenía ganas.

Me hiciste perder el rumbo.

Cuando te das cuenta de que algo ya no tiene remedio, es cómo si toda tu vida cambiara, dejas de luchar por eso que sabes que no vas a conseguir nunca, pero que nunca olvidarás.

domingo, 21 de julio de 2013

Adiós.

A veces es mejor acabar el cuento y decir adiós.
Hacer las maletas, tragarse el orgullo, limpiar la mierda y no engañar al corazón. En ocasiones es mejor morderse la lengua y las malas palabras, hay que pensar en el otro y a quien estás haciendo daño. A veces es mejor decir hasta siempre que un ya nos veremos.

domingo, 7 de julio de 2013

¿Cuánto costaría comprar tu amor?

El amor no se compra, se consigue día a día haciendo cosas por esa persona, detalles, simples detalles, cuanto más pequeños, mejor, la más mínima cosa puede hacer sentir a alguien la persona más especial del mundo. No valen las cosas materiales, no, nunca te intentes ganar el amor de una persona regalandole cosas, lo estás haciendo mal, solo dale tu cariño, tu comprensión, tu tiempo... y notarás los efectos positivos que esto conlleva.

martes, 25 de junio de 2013

Amor escondido, amor muerto.

Tristeza. Tristeza y tristeza. Tres tristes tigres y no me acuerdo o no quiero acordarme de más. Puñaladas traperas, a la espalda, invisibles, a pecho abierto. Lágrimas ardiendo a treinta grados bajo cero. Papeles arrugados, entachonados, envuelven la habitación. Una pequeña flor en algún rincón de las polvorientas estanterías. Brillo en el fondo del cuaderno al que arrancaron sus hojas. Trenzas en el pelo con ánimo de no separar nunca sus mechones. Pestañas arrancadas para tener una pizca de esperanza al pedir docenas de deseos. Una pistola y una caja de pastillas en el suelo. Dos cuerpos desnudos, abrazados, en una esquina doblados. En la cabeza de ella una bala. Y en la de él... En la de él solo estaba ella.