Ya está bien, ya vale de tanto llorar, de sentirnos todos los días igual, qué pasa, que... ¿no tengo derecho a ser feliz?, pues no es justo, estoy cansada de todos los días lo mismo, de sentirme mal por cosas absurdas, de rallarme la cabeza...
Toca sonreír, por las pocas cosas buenas que me quedan, por la poca gente que me quiere, por la gente que me apoya constantemente en todo lo que hago, eso ya es mucho para mi, y solo por ello me siento un poquito más feliz.

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