Me ha dado por mirar por la ventana y sacar las manos como si esperara que algo bueno me cayera. Lluvia, eso es lo único que cae, agua en pequeñas porciones. Se me empapan las manos y tras unos segundos las quito y las miro atentamente. Me fijo, y en posición vertical esta imagen se asemeja a unas lágrimas bajando por mi mejilla.

Llueve, sí, pero eso no quiere decir que sea algo malo, al igual que llorar no es que sea malo, se puede llorar de tristeza, vale, pero también de felicidad.
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